Encrucijada
Alguien decía hace unos días, que se habían perdido menos puestos de trabajo que el mismo mes del año pasado. También que se había quemado menos hectáreas de montes qué el años anterior. Es de lógica, que al haber menos masa forestal y el paro sumando más de 4 millones, es lógico que en los dos casos las cifras disminuyan. Por lo tanto no hacen ningún descubrimiento cuando dan las cifras comparativas de otras fechas.
Por ello, siendo un problema el paro, los incendios, y el desprestigio de los políticos, en cualquier caso son temas pasajeros, que más pronto que tarde se solucionan. Los montes se regeneran por si solos si los cuidamos un poco. El paro, es una enfermedad, crónica que tendrá altas y bajas por los resultados de las políticas que se practican y que con las reformas laborales aprobadas se agravan más, y lo que se consigue es tener un ejército de parados para abaratar la mano de obra. Habrá épocas que disminuya, pero nadie que sea honesto, puede decir que terminara con el paro, mientras sean los mercados y la banca quienes dirija la economía de los diferentes países de la UE y el resto del mundo.
El problema de los políticos a veces, es más pasajero, solo son cuatro años algunos menos, aunque a veces signifique una eternidad. Pero siendo todo ello muy grave, para mi existe un problema de mucho más calado y más preocupante. Es ni más ni menos, la perdida de las ideas que hacen que el mundo camine sin rumbo en uno u otro sentido. Cundo se pierden las ideas pasan muchos años para recuperar su estado anterior.
Estamos asistiendo, a una desideologización de la sociedad. Todo a causa del comportamiento de los dirigentes políticos que no cumplen sus promesas y engañan a sus seguidores y votantes con discursos, sin contenido, confusos, y tratando de justificar sus tomas de decisión para creerse ellos mismos que son ciertas las cosas que dicen. Todo menos reconocer sus errores.
Porque en definitiva, la sensación que queda es, como se reparte la tara de las prestaciones sociales, que hemos visto como se han recortado últimamente y cuantos colocamos en los diferentes estamentos públicos que pagamos sus salarios con dineros públicos.
Con esta imagen es lógico, que en los bares de los pueblos, estén los que reniegan de aquellos días que defendían unos valores que hoy han saltados por losa aires. Es muy difícil recomponer este rechazo y más cuando se lee en la presa, que algunos dirigentes del partido de la izquierda mayoritaria, llega a acuerdos con el jefe del Consell, para buscar una salida de la “crisis” de la comunidad.
Mucho ha tenido que cambiar Camps, para que después de más de dos años sin hablarse, hayan llegado a un pequeño acuerdo par la reforma del estatuto, al amparo de lo que ha salido del homologo catalán para equipararse en sus contenidos. Alarte ya llego cambiado a la dirección socialista.
Porque si en algún caso han estado de acuerdo en el pasado reciente, ha sido en temas de ampliar en su día el número de diputados, y posteriormente los salarios y jubilaciones de los parlamentarios y Exdiputados. ¡Claro que son incomprensibles estos cambios de rumbo! Porque si alguien sale ganando con estos acuerdos, no es la comunidad Valenciana, es el Sñ Camps que lo venderá como una política de dialogo y con ello, hará que se minimice los casos de corrupción de su partido, trajes y el caso Gürtel. Y Alarte no ganará votos por su perdida de identidad y dejación de principios.
Todo ellos hace que se desmovilizan tanto a los militantes, como sus votantes de izquierdas. Porque ¿Como se explica que, se quiera llegar a acuerdos con unos gobernantes que han hecho de la comunidad valenciana una de las más endeudadas de todo el estado? Posiblemente se tenga que replantear hasta que punto, son viables las autotomías, ya que todas juntas son en una gran parte las causantes de la deuda que tiene el Estado.
He aquí pues la encrucijada. Si a nivel del Estado no se han dedo unos acuerdos por las dos fuerzas antagónicas, sumando todo el arco parlamentario para hacer frente a la crisis. Los acuerdos de conveniencia, entre las dos tendencias de la Comunidad excluyendo a los otros grupos no tienen sentido. Quedando claro que los dos apuestan por el bipartidismo y como mandan, hacen lo que les viene en gana sin escuchar ni si quiera a los suyos.
No ha existido nunca una política corresponsable, para hacer fuerza en el mismo sentido. Por ello estos acuerdos, desmovilizan a la gente, creando un caldo de cultivo que hace que una gran mayoría se quede en sus casas y abandone la militancia en los partidos de la izquierda. Por ello esta perdida de identidad, es desde mi punto de vista, más grave que la crisis. Una sociedad sin ideología, es una sociedad caduca, que deja en manos de los opresores los mercados y la banca, todos los resortes del poder.
Antonio Montero Zarco Valencia 5 de enero de 2011
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