Plataforma en Defensa de la Naranja
Uno de nuestros propósitos es el denunciar e informar de todo aquello que esta relacionado con la actividad naranjera.
Un grupo de expertos de Improven señalan que, gestionándose bien la actividad, "se puede ganar dinero para el comerciante y para el agricultor", pero para eso es imprescindible "vender bien". Y vender bien implica "profesionalización" y estar en posición para lograrlo, con "tamaño adecuado y aprovechando las oportunidades de la globalización".
Improven es una empresa valenciana de consultoría que está especializada en asesorar a toda clase de firmas de tamaño medio de los principales sectores productivos de la Comunitat Valenciana (alimentación, turismo, cerámica, ocio, logística, etc.) En el sector hortofrutícola atiende sobre todo a firmas comercializadoras y exportadoras de cítricos, tanto pequeñas como medianas y grandes, teniendo en cuenta lo que son las dimensiones relativas de las empresas familiares que imperan en esta actividad, porque una de las constantes en sus informes estriba en recomendar que deben ganar tamaño para poder hacer frente a los riesgos de competitividad del futuro.
Es decir, no interesan las empresas medianas y pequeñas. Para que sean rentables tiene que ser grandes y acaparar todo el mercado.
Según uno de los dirigentes, de máxima responsabilidad de Improven, los principales riesgos que tienen ante sí las empresas citrícolas valencianas son los de "su escasa dimensión y la globalización".
Desde la (P D N) decimos que a pesar de la crisis, las comercializadoras naranjeras se las ventilan bien. Tal vez sea consecuencia de los bajos precios que pagan al agricultor.
En cualquier caso, los expertos señalan la necesidad de hacer empresa grandes si quieren continuar, si no lo hacen a medio plazo van a sufrir las consecuencia estratégicas de la globalización.
Los grandes, no pueden permitir que estén operando en l sector más de 500 firmas, quieren todo el pastel para ellos.
Y lo peor es que se trata de peligros que, en general, no se acaban de percibir ahora, sus consecuencias parecen aletargadas, porque, curiosamente, "un 80% de las comercializadoras naranjeras declara no haber sufrido ningún impacto por la crisis y las dificultades de
En cualquier caso una veintena de firmas comercializadoras de cítricos de la provincia de Castellón han creado una nueva empresa cuyo objetivo esencial es la búsqueda y multiplicación de nuevas variedades de mandarinas y naranjas que sean de interés para ensanchar el abanico de su oferta actual.
La nueva empresa se denomina ICSA (Investigaciones Cítrícolas de Castellón, S.A.) y ha surgido en el seno de Asociex, que agrupa a todas las firmas castellonenses de comercialización y exportación naranjera, tanto privadas como cooperativas. Sin embargo, no todas las afiliadas en Asociex participan en ICSA, sólo unas veinte en la actualidad, y lo más llamativo es que colaboran en ello tanto firmas privadas como cooperativas, en un franco entendimiento que hoy por hoy parece mucho más lejano en el mismo sector en la provincia de Valencia, donde se mantienen más fuertes diferencias entre ambas partes.
Los empresarios citrícolas castellonenses se suman así a otras iniciativas privadas en marcha en el sector para el mismo fin de buscar nuevas variedades. Pueden citarse los casos de GCM (Giner, Cañamás y Martinavarro), que ya ha presentado su nueva naranja M-7, obtenida en Australia, o el de Nulexport, aliada con empresarios privados para adquirir los derechos de variedades tardías de mandarinas producidas en Italia.
Se esta halando, de empresarios privados ajeno a la problemática del campo, o sea inversores en esta “nueva actividad” especultiva.
Todas estas iniciativas coexisten con importantes proyectos en marcha del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA, dependiente de la Generalita), que cuenta ya con miles de híbridos triploides (mandarinas sin semillas) y otras clases obtenidas por irradiación de variedades clásicas. De todas ellas, algunas están en fase
multiplicación en viveros, para ir al campo, y otras en experimentación para evaluar sus características.
Pauta común de todas estas iniciativas es que trabajan con variedades registradas (patentadas) y, por tanto, con limitaciones de producción, y aplicarán la misma política a las nuevas clases que obtengan.
En una palabra, nadie que no pertenezca al clan de los poderosos podrá plantar estas nuevas variedades, a pesar de que los proyectos en marcha lo haga el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) dependiente de la Generalitat
La nueva empresa ICSA cuenta ya con una finca de experimentación en Castellón y con un presupuesto anual próximo a los 300.000 euros. Además ha firmado un convenio de colaboración con el IVIA para ensayar nuevas variedades híbridas y acelerar los trabajos para desentrañar la secuencia del genoma de los cítricos. Al mismo tiempo, la empresa proyecta traer de fuera cualquier variedad que vea apropiada.
En pocas palabras, lo que pretende es tener el monopolio del cultivo de cítricos, y terminar con el minifundismo, aunque esto signifique mandar a la miseria a miles de pequeños agricultores citrícolas.
La gente tenía que se consciente del potencial que significa la agricultura, posiblemente, sean más de 10.000 años que la humanidad vive por lo que se produce en el campo. Este dato se tendrá que ir aireando para que la gente tome conciencia de que el problema es de todos. Agricultores y consumidores. Por un comercio Justo sin intermediarios.
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